miércoles, 16 de abril de 2008

Bryan Adams, artífice de una noche para recordar.

Bryan Adams cumplió con creces lo que se esperaba de él. Esgrimiendo la guitarra, cantó sus baladas más queridas y rockeó con ganas en los temas más movidos. Nada mal para una noche fría de lunes, en el legendario “court central del Yacht”, escenario de grandes conciertos en más de dos décadas, de buena acústica, pero de difícil acceso.




El cantante canadiense presentó un show con el objetivo de que sea inolvidable, como dice su canción “Let’s Make a Night to Remember”.

Con la pinta básica rockera, de remera y vaqueros, Adams entró al escenario 15 minutos antes de las 22:00, sin más presentación que el sonido de las guitarras. Al tercer tema saludó con un “Hola. Soy Bryan Adams”. Colón por la noticia. Reclamó del frío y le trajeron una campera. De jeans , por supuesto. A lo largo de la noche se quejaría más del frío. Ya al final, del concierto, muy agradecido con la respuesta del público comentaba que eso de que Sudamérica es muy calurosa, como tanto le habían dicho, parecía una farsa.

Pero puso mucho calor con te
mas que fueron éxito a lo largo de 25 años, como “Can't Stop This Thing We Started”, “Please Forgive Me”, “18 Till I Die”, “Have You Ever Really Loved A Woman”, “Somebody”, “Heaven”, “All for Love”, “Summer of 69” y “Run to You”. Un concierto de grandes éxitos donde faltaron solo algunos. Y también dio algunas sorpresas como “Cloud Number Nine”, una versión acústica de “Straight From the Heart”, uno de sus temas más antiguos, u “Oxigene”, que forma parte de su álbum más reciente: “11”.



Bryan Adams junto con el guitarrista Keith Scott, compañero de ruta desde los años ochenta. Todos los músicos vestían el básico de jeans y remeras.

Adams habrá estado con frío pero no perdió el buen humor, ni siquiera cuando las chicas que invitó para cantar “When You ‘re Gone” (el tema que originalmente había grabado con Mel C y que siempre lo canta con una mujer del público ) no sabían la letra Las dos subieron al escenario de figuretis. Pero se divirtieron un montón.

Las graderías de la cancha de tenis estaban totalmente llenas, mientras que en los sectores Vip había muchos claros. Nuevamente, el público más entusiasta era el de las gradas, pero era el que más alejado estaba del artista. Para que un show de rock tenga buen arranque, el público debe poner buena parte del combustible. Y los que tienen las sillas más cómodas no siempre son los más animados.