lunes, 23 de febrero de 2009

El dia en que un balón derribó una avioneta.


Inaudita e irrepetida hazaña aérea

Se cumplieron 50 años de aquel 17 de febrero de 1959, cuando en Paraguay ocurrió un hecho insólito, inaudito y sorprendente: el derribo de una avioneta por medio de un certero pelotazo, en ocasión de un encuentro futbolístico en los entonces arrabales asunceños.


Efectivamente, aquel día tuvo lugar un curioso episodio de carácter tragicómico. El hecho tuvo como escenario a la cancha del club de fútbol villamorrense del General Genes. El plantel de este club disputaba un cotejo futbolístico con el club Oriental. 

MOLESTOS VUELOS RASANTES 

El insólito accidente involucró al arquero del citado club y el piloto de una avioneta, que se precipitó a tierra a causa de un certero pelotazo. Aquella tarde dominguera se disputaba un reñido partido de fútbol y, como era su costumbre, el piloto Alfredo Lird, fanático del General Genes, hizo varias “pasadas” a baja altura al club de sus amores. 

Por su parte, el arquero Roberto “Chingolo” Trigo, fastidiado por los continuos vuelos rasantes del aviador Alfredo Lird, hizo un fortísimo saque y la pelota, convertida en “proyectil”, fue a dar en la hélice del aparato, averiándola y haciendo que la máquina perdiera altura rápidamente y se precipitara a tierra, con tanta fortuna que unos matorrales de juqueri de los alrededores amortiguaron la caída, con el resultado de un gran susto y algunas magulladuras de Lird, el piloto. 

Cuentan los memoriosos que el arquero “Chingolo” Trigo tanto se asustó del resultado de su pelotazo, que –como vivía en las cercanías– abandonó la cancha, se refugió en su casa, metiéndose bajo una cama. 

EL AVIÓN PROTAGONISTA 

El avión que protagonizó tan particular episodio era un Paulistinha de fabricación brasileña, con licencia Piper Club, equipado con un motor de 90 HP y hélice de madera. 

RÉCORD MEDIÁTICO 

Tan espectacular fue la hazaña de “Chingolo” Trigo que, incluso, mereció un espacio en el famoso “Aunque Ud. no lo crea” de Ripley, publicado en la prensa mundial. 

Alfredo Lird, uno de los protagonistas de aquel curioso hecho, falleció en Asunción, en julio de 1994 (casi 35 años después de aquel episodio).


Fuente: Luis Verón - ABC Color



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